El Profesor
Ricardo Soto se dirigió al despacho del profesor para comunicarle que habían encontrado al portavoz. Portavoz. El profesor solía referirse a él como “el nuevo ministro de Propaganda”. Bastante más cercano a la verdad.
Hacía ya 10 años que empezó a trabajar para el profesor en calidad de guardaespaldas. A raíz de cierto incidente se había vuelto algo paranoico, y dada su posición social y económica lo extraño era que no hubiera tenido uno antes.
El profesor conseguía poner nervioso a cualquiera. Tenía la costumbre de mirar directamente a los ojos y no parpadear hasta que el otro apartara la mirada. Su gesto inexpresivo, su mirada fija y penetrante, y su tono de voz autoritario y cortante ya bastaban para hacerle sentir incómodo, pero además Ricardo nunca era capaz de distinguir cuando el profesor estaba siendo sarcástico o cuando hablaba en serio. Además, después de 10 años, aún le hablaba de usted. Read the rest of this entry »