El Profesor
Ricardo Soto se dirigió al despacho del profesor para comunicarle que habían encontrado al portavoz. Portavoz. El profesor solía referirse a él como “el nuevo ministro de Propaganda”. Bastante más cercano a la verdad.
Hacía ya 10 años que empezó a trabajar para el profesor en calidad de guardaespaldas. A raíz de cierto incidente se había vuelto algo paranoico, y dada su posición social y económica lo extraño era que no hubiera tenido uno antes.
El profesor conseguía poner nervioso a cualquiera. Tenía la costumbre de mirar directamente a los ojos y no parpadear hasta que el otro apartara la mirada. Su gesto inexpresivo, su mirada fija y penetrante, y su tono de voz autoritario y cortante ya bastaban para hacerle sentir incómodo, pero además Ricardo nunca era capaz de distinguir cuando el profesor estaba siendo sarcástico o cuando hablaba en serio. Además, después de 10 años, aún le hablaba de usted.
Llamó a la puerta y oyó la voz del profesor:
- Pase. Espero que traiga buenas noticias, y no venga a hablarme de otro estúpido antiballenero de Greenpeace.
- Eh… no. Es acerca del portavoz. Hemos encontrado al candidato perfecto, profesor. Y no sé de qué ballenero me habla.
- Maravilloso, maravilloso. Me fumaré un habano para celebrarlo. – El profesor celebraba muchas cosas a lo largo del día.
Sacó un puro enorme de una caja del escritorio y lo encendió. -Ballenero no. Anti – ballenero. ¿No recuerda el incidente de la semana pasada? ¿Unos hippies peludos de Greenpeace viniéndose a quejar por la “caza indiscriminada” de ballenas? ¿Pero como quieren que avance la ciencia si no paran de interponerse con sus lloriqueos incesantes, querido Ricardo? “No pongas hoteles en reservas naturales” “No caces ballenas” . Bah, pamplinas. Si fuera por gente como ellos estaríamos viviendo como animales. Animales herbívoros.
- Estaba de vacaciones, profesor, acuérdese. De todos modos Roberto no me ha comentado nada. ¿Está ya solucionado?
-Oh, claro que sí. Llevé el tema yo mismo. Ya sabe usted que Roberto puede ser algo pusilánime a veces. Günther, en cambio, es muy buen chico – Günther era, con toda seguridad, el hijo bastardo del profesor- y no vea usted como bucea. Puso un par de explosivos en la línea de flotación del barco en un santiamén.- Ver al profesor atusarse el bigote con un puro en la boca, mientras confesaba haber estallado un barco de Greenpeace tenía algo de cómico e inquietante a la vez.
-Bueno, volviendo al tema del portavoz, profesor…
-Oh, sí. Hazle pasar. Quiero conocerle ya mismo.
- ¿No quiere ver la ficha antes, para saber con quién va a hablar?
-¿Por quién me toma? ¿Cree que necesito un estúpido guión para entrevistar a un don nadie? Quizá le parezco ligeramente mongoloide, una consecuencia de la endogamia asociada a la nobleza. Me entristece que piense así. Le tenía en gran estima, Soto.
-No, si yo no…solo era una sugerencia.
-¿Sabe qué? Voy a despedir al tipo que haya hecho la estúpida ficha. No lo necesito. Espero que esté satisfecho, un pobre tipo va a perder su empleo porque usted tenía ganas de hacer “sugerencias”.
- Profesor, yo he sido el que ha hecho la ficha.
El profesor se levantó , dio una calada al puro, rió con ganas y dijo dándole palmaditas en la espalda.- Me cae usted bien Soto, y ahora haga pasar al candidato.
Se que usted intenta meterse con los de green peace pero donde esta esa chispa irónica, esto esta sin acabar verdad hace falta algo más.